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| Somos el dudoso encuentro de cuestionables modales, de gestos más bien impropios, deformación de la conciencia moral, de la emancipación, del indigenísmo y de todas las insurrecciones, aunque ansiosamente, por lo bajo, posesos de la insurrección de la máquina contra sí misma, de un virulento brote orgánico , bastardo de todas las apocalípsis, desplazado, cabezeo sonambúlico contra la misma jodida injustícia … el tekno libre, un puñado de anarko-zombies de diversas confesiones, en su mayoría pescadores, simón llamado pedro y andres su hermano, y otros dos hermanos, jacobo, hijo de zebedeo, y juan, su hermano, y su padre zebedeo, en su bote, buhoneros, junkies, gnósticos y pecadores vários, el errante y el píadoso traficante, testígos de Jah y del marciano Rael, iluminados e ínutiles, han sido vistos practicando la inoculanción del vírus, con pose evángelica, diabólicos panfletos en mano, con la ayuda de vertigínosos nephentes , vinos, bazúcos diversos de calidades varias, músicas de camara, redobles, contrapuntos y dispáros… todo muy bajo, ultrabajo, en la capitál, Bogotá Colombia, súbitas parrandas de trás-túmba; aunque nada garantíza que el mal pueda ser contenido… punkeros, gomelos, profesores, libertinos, cuchos, desempleados, metaléros, asalaríados, estudíantes, enflautados de todo el mundo, ultrabass eros, somos la desagreción de nuestras partes, memória y olvido por efecto de diseminación post-mortem... |
Lo que se sustrae al mercado, a los impotables modelos socio-económicos que han hecho de todos, de tantos y tantos, en apariencia de manera irreversible y atrozmente corriente, una cifra más en la turbia marea macro-económica.
Un solo inconformismo, multiple y dispuesto a las contradicciones, hospitalario aunque siempre apegado a una situación critica: la precariedad de lo que no necesita justificación: la musica, el arte como una fuerza capaz de desbordar las fuerzas del mercado y del capital, hacía la congregación festiva, humanamente gratuita, intensa. |
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